Al final del dÃa, cansado pero feliz, Pipo llegó a su cama de heno. Sus patas finalmente descansaron, pero mientras cerraba los ojos, soñó que las estrellas eran pequeños puntos de luz sobre los que podÃa seguir, una vez más, .
Esa tarde, el cielo se oscureció y empezó a llover. Los demás animales corrieron a esconderse, pero Pipo descubrió algo maravilloso: . Cada salto creaba una explosión de gotas plateadas. Saltó sobre el charco grande, sobre el pequeño y sobre el que parecÃa un espejo. saltando_sin_parar
Un dÃa, el sabio búho lo detuvo con un ala.—Pipo, ¿por qué tanta prisa? Te vas a perder las flores del camino —dijo el búho con voz pausada. Al final del dÃa, cansado pero feliz, Pipo
Pipo se detuvo apenas un segundo, rebotando sobre sus talones.—¡No es prisa, Bernabé! Es que el mundo es tan emocionante que si no salto, siento que me quedo atrás. ¡Mira! —Y con un impulso enorme, saltó sobre un arbusto de moras, aterrizando justo a tiempo para atrapar una mariposa de colores con la mirada. Los demás animales corrieron a esconderse, pero Pipo
HabÃa una vez un pequeño conejo llamado , que tenÃa un secreto: sus patas traseras parecÃan tener resortes invisibles. Desde el momento en que salÃa de su madriguera hasta que se ponÃa el sol, Pipo no caminaba, él vivÃa saltando sin parar .